Llovía, pero no como cualquier día; hoy eran de esos días que llovía despacio lento,
como si las gotas cayesen a cámara lenta y te recordasen que la espera es infinita y
que el tiempo pasa lenta pero agriamente sobre ti.
Me miraban, si, me miraban las gotas, los animales, las personas, todo me miraba
acusadoramente de lo que estaba haciendo e iba a hacer. Me sentía culpable.
Mi vida como la de otros tantos iban a finalizar. Pero debía ser así, tenia que ser así
todos ellos incluso yo teníamos que morir para finalizar este circulo negro de venganzas.
Escribo esto con el fin de que mis hijos ya mayores no tomen represalias, ni ellos,
ni mis nietos ni nadie mas. Es un acuerdo mutuo entre los afectados por toda esta maldición
que recaía al haber traicionado a aquella mujer.
PD: Espero que no miréis a vuestro padre con malos ojos si algún día se llega a destapar
esta trama, y que siempre a pesar de todo os quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario