Nieve... Blanca, fría, pálida, frágil e impune... Pura.
Tiempo atrás gozaba con la nieve, me empapaba de su frió, su tacto, de su color blanco tan puro;
pero ahora... Ahora no puedo gozar de nada esto, el frió me hiela, su tacto me hiere, me quema y su blanco me duele a la vista.
Pero hoy una sombra rompía con todo aquel impune paisaje, era un hombre de mediana edad,
pelo y barba negra, vestía de negro con una gran gabardina negra para cubrirse del frió. Lo dicho rompia con toda la pureza del paisaje; y como el aparecieron mas fantasmas del pasado
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