Sigue ciega hacia un mundo lúgubre y tenebroso donde tu misma; ponzoñosa de tus penas, no eres capaz de vislumbrar el camino y la salida que hay al final del bosque en el que te has metido.
Así pues cuando salgas de el y te de cuenta de que el amor comienza por amarse a uno mismo, veras las cosas de manera diferente a lo que ves ahora lleno de demonios.